domingo, 28 de octubre de 2012

Bibliografía



Para la confección de este blog sobre la literatura castellana del Siglo XIV, hemos buscado información en:

Libros:

  • Historia de la literatura española, volumen I, desde los orígenes al siglo XVII. ISBN: 84-376-0911-9
  • Lengua Castellana y Literatura, Bitácora I, Editorial Teide. ISBN: 978-84-307-5266-9


Páginas Web (también se pueden encontrar en la parte derecha del blog):


Conclusión




A pesar de las graves crisis que afectaron a la sociedad feudal en el siglo XIV, que debilitaron a todas las clases sociales indiferentemente de su poderío político y económico, la literatura continuó con su evolución iniciada en el siglo anterior.

La culturalización de la nobleza, y el esmero de la iglesia por seguir adoctrinando la población, hizo que la narrativa continuase teniendo un fin didáctico. Gracias a la labor del rey Alfonso X en el siglo anterior, se introdujeron nuevos temas y formas narrativas a la literatura en prosa castellana, y además, gracias a la figura de Juan Ruiz, se dio continuidad al mester de clerecía.

Como grandes escritores de este siglo tenemos al ya nombrado Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, que continuó el mester de Clerecía, cuya gran obra es El Libro del Buen Amor, y a Don Juan Manuel, un noble castellano el cual es reconocido como el primer escritor que busca un estilo propio, cuya gran obra es El Conde Lucanor.

Los dos escritores, aunque pertenecientes a dos clases sociales distintas, las cuales estaban en disputas constantes por la supremacía política, escriben una literatura doctrinal, con intención de educar a la población, aunque los dos van dirigidos a diferentes clases sociales, ya que la enseñanza del Arcipreste de Hita va más dirigida a toda la sociedad, la de Don Juan Manuel va exclusivamente dirigida a la nobleza, ya que resuelve situaciones que se le plantean a esa clase social.

Además, ambos escritores añaden cosas nuevas a la literatura, como la creación de un estilo propio y de la utilización un cuidado léxico y vocabulario por parte de Don Juan Manuel, así como la innovación de Juan Ruiz en El Libro del Buen Amor, en forma de introducción de elementos contradictorios, como la religiosidad y el vitalismo profano o el tono serio pero a la vez burlesco.

Así pues, a pesar de las graves crisis que sufrió la sociedad feudal durante este siglo, el siglo XIV no fue un mal siglo para la literatura castellana, sino que continuó su evolución iniciada en el siglo anterior por Alfonso X y el mester de Clerecía y creo obras maestras como son el Libro del Buen Amor o El Conde Lucanor.

Escrito por Miquel Muñoz

Cuestionario





1.       ¿Quién escribió el libro de Buen Amor?


2.       ¿En qué año se escribió la primera obra de las novelas de caballerías?


3.       ¿Qué libro escribió don Juan Manuel?


4.       ¿A que estrato social pertenecía don Juan Manuel?


5.       ¿En qué siglos se escribió el Mester de clerecía?


6.       ¿Qué tipo de estrofa  es utilizada en el Mester de Clerecía?


7.       ¿Qué elementos contradictorios mezcla el Libro de Buen Amor?


8.       ¿Qué es una colección de apólogos?


9.       ¿De qué forma narrativa es el libro del Buen amor?


10.   Además de arcipreste de Hita, ¿Quién fue el gran poeta del Mester de Clerecía?


El Conde Lucanor



La obra, también llamada Libro de Patronio o Libro de Enxemplos, fue escrita por Don Juan Manuel entre 1330 y 1335 con la intención de educar y moralizar de manera agradable a la sociedad. Esta función didáctica de la obra es la característica principal de la literatura del siglo XIV, enseñar y educar a la sociedad.
Se considera la primera prosa narrativa de autor castellano.
Es una obra compuesta por una serie de cuentos que proceden, en su mayoría, de la tradición oriental o romana.

Estructura de la obra

El Conde Lucanor o Libro de Patronio está formado por dos prólogos y 51 apólogos o “anxiemplos”.
Cada cuento sigue una estructura muy marcada y rígida: El conde Lucanor, un joven señor feudal, le plantea un problema a su criado Patronio, relacionado habitualmente con el gobierno de sus estados. Patronio, entonces, le responde siempre con un cuento o ejemplo relacionado con dicho problema, del cual se deriva una enseñanza. Después cita brevemente que el conde Lucanor aplica la enseñanza del cuento de Patronio, y que le va bien. Para acabar, los cuentos acaban con un resumen de la moraleja por parte de Don Juan Manuel en forma de pareado.

Ejemplo de estructura:

Hablaba el conde Lucanor un día con Patronio su consejero de esta manera/y le dijo así:
-Patronio, [ el conde explica el problema ]. Por el buen entendimiento que vos tenéis, os ruego que me aconsejéis en esto.
-Señor conde, [ Patronio repite el problema o saca de ello lo que le parece lo esencial ]. Por eso me gustaría que supieseis lo que acaeció/aconteció a ... con ...
El conde le rogó que le dijese cómo fuera aquello.
[ sigue el ejemplo ]
Al conde agradó mucho este ejemplo que Patronio le dio; hízolo asi y hallóse/encontróse por ello bien.
Y entendiendo don Juan que éste era muy buen ejemplo hízolo escribir en este libro e hizo estos versos que dicen así:
[ versos ]


Exemplo XXI


Temas de la obra

Los temas de la obra son muy variados, y en conjunto reflejan las preocupaciones de los aristócratas de la época en temas como la conservación de la riqueza o del prestigio, o el comportamiento que debe seguir su clase social. En la obra están representados todos los estamentos sociales. En resumen, en la obra Don Juan Manuel nos muestra, de una forma muy rica y compleja, la realidad de la sociedad española de la época.

Lengua y estilo de la obra

Don Juan Manuel tuvo una constante búsqueda de un estilo personal, teniendo así un gran afán didáctico. Esto lo revela la selección del vocabulario, la claridad de expresión, la concisión, la presencia de un léxico abundante y selecto, la adjetivación precisa y las frases cargadas de intención que aparecen en su obra.

Propósito de la obra

Con la producción de esta obra el autor pretende aumentar su fama, su honra y su hacienda, que son preocupaciones típicas del noble castellano, defender su clase social y conseguir la solvatación del alma, además de la enseñanza moral, religiosa y filosófica.

Escrito por Miquel Muñoz

Don Juan Manuel





Don Juan Manuel fue un escritor de lengua castellana nacido en 1282 en Escalona, un pueblo de Toledo. Era sobrino de Alfonso X y nieto de Fernando III y es considerado el gran prosista del Siglo XIV en España. Le enseñaron artes marciales, latín e historia e intervino en muchas luchas nobiliarias y políticas como noble que era. Se manifiesta una fuerte contradicción entre su obra literaria y las intrigas políticas que vivió, así como el orgullo que sentía por su linaje y su poderío social y económico con la humildad que expresa en sus obras. Al hacerse viejo, se retiró al monasterio de frailes predicadores de Peñafiel, donde, en 1348, falleció y fue enterrado.

Fue un signo de la transformación nobiliaria producida en el siglo XIV, donde la aristocracia abandonó su aislamiento e incultura para pasar a ser culta y cortesana. Además, es el primer autor estilista de la prosa castellana, se preocupaba mucho por la perfección de su estilo y de su reputación.

La literatura de Don Juan Manuel es doctrinal y moralizante, pretendía enseñar, sobretodo a la aristocracia, a resolver problemas que se les podían plantear en su vida en la corte. En ella, además, busca siempre la más adecuada expresión y la mayor concisión posible.

Don Juan Manuel proporcionó muchos datos biográficos en sus obras, y tenía mucha responsabilidad como autor, asumía plenamente la autoría de sus obras. Para evitar que se le atribuyesen obras que le pudieran relacionar con ignorancia o incuria, depositó todos sus manuscritos en el monasterio de Peñafiel.

Su producción literaria fue muy variada, y a pesar de su esmero en dejar constancia de su obra, algunas obras se han perdido.

Una de las obras que se han conservado, y la cual se considera su gran obra, es El Conde LucanorOtras obras que se le atribuyen son: Libro del Caballero et del EscuderoLibro de los EstablosLibro de la Caza.

Libro de la Caza, de Don Juan Manuel


Escrito por Eric Garaza

La Narrativa del Siglo XIV


Marco Histórico

El siglo XIV es un siglo marcado por diversas crisis que afectaron a todos los reinos de la península Ibérica y en general a toda Europa. Las crisis fueron causadas por la baja producción agraria, que derivó en una población hambrienta y débil, mucho más expuesta a las plagas, como la peste negra, que causaron muertes masivas y un importante descenso de la población. Este descenso también hizo que la nobleza se debilitara, ya que recibía menos rentas de sus siervos, y dicha debilidad propició que ya no tuviera la hegemonía política por encima de monarca y clero, hecho que ocasionó diversas guerras civiles y guerras como la Guerra de los Cien Años.

La iglesia, por su parte, también sufrió una crisis importante a causa de su división entre dos papas, uno en Roma y otro en Aviñón, que hizo  que se debilitase su estructura y la población cada vez confiaba menos en ella.  

En este siglo continúa el Mester de Clerecía gracias a la figura de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, y además, gracias a la labor de Alfonso X en el siglo anterior, se introducen nuevos temas y formas narrativas:

-          -  NOVELA DE CABALLERÍAS: Las novelas de caballerías son novelas fantásticas, con enemigos fabulosos, como por ejemplo dragones, gigantes, etc, donde la acción sucede en espacios fantásticos y desconocidos, tiene la presencia de elementos mágicos y maravillosos y la acción se sitúa en un periodo irreal. Se distinguen de las novelas caballerescas porque éstas son reales, suceden en lugares geográficamente identificados y en un periodo conocido, sin elementos mágicos.
      Se considera su origen en la gran conquista de Ultramar, de finales del Siglo XIII, la cual relata las cruzadas en forma de novela.
La primera obra en castellano de este género es El Caballero Cifar, de 1304.


Página de El Caballero Cífar

-          -  COLECCIONES DE APÓLOGOS O ENXEMPLOS: Son un conjunto de narraciones que tienen una finalidad didáctica y su enseñanza se resume al final, normalmente en unos versos en forma de moraleja.
Las narraciones tienen un hilo conductor argumental, y recogen temas con influencia oriental. Los grandes exponentes de esta forma narrativa son Boccaccio y su obra El Decamerón, Geoffrey Chaucer y Los Cuentos de Canterbury, y el más importante en lengua castellana, Don Juan Manuel y su gran obra, El Conde Lucanor.

                                    Geoffrey Chaucer                                    Boccaccio


Escrito por Cristina González

Libro del Buen Amor


Introducción

El Libro de Buen Amor fue una obra escrita por Juan Ruiz, arcipreste de Hita y finalizado en 1330, aunque en otra versión el autor dice que fue acabado en 1343, pero se cree que fue una revisión de la misma.
Está considerada una de las mayores obras españolas de todos los tiempos, no sólo de la Edad Media. El autor se representa a si mismo en el libro, con el personaje de Don Melón. A través de la ironía el autor equilibra una desvergüenza y delicadeza en un texto tan didáctico como humorístico, tan piadoso (por su condición de cura) como lujurioso. Se trata de una autobiografía ficticia.


Tema y estructura

Del libro sólo se conservan tres manuscritos, aunque en los tres hay hojas arrancadas, por lo cual su completa lectura es imposible.
El libro se caracteriza por:
  • Su contenido, en el cual utiliza ejemplos, narraciones amorosas, composiciones líricas...
  • Su métrica, en la cual utiliza la cuaderna vía (se compone de cuatro versos alejandrinos, repartidos en dos hemistiquios de siete sílabas). · 
  • Su tono, el cual puede ser serio, festivo, religioso...

Los materiales centrales de esta obra son:
  • La introducción, donde el autor explica el sentido y la interpretación de su libro.
  • Una autobiografía ficticia del autor, que se trata del conductor de esta obra. En esta parte se relatan sus romances con las distintas mujeres .
  • Una colección de apólogos, cuentos, fábulas (también conocidos por enxiemplos), que su función es la de enseñanza moral y cierran los episodios.
  • Una disputa entre el autor y Don Amor, al cual acusa de ser la causa de los pecados capitales (clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo)
  • La narración de los amores de Don Melón y Doña Endrina (una adaptación de la comedia humanística medieval Pamphilus).
  • El relato alegórico de la batalla entre don Carnal y doña Cuaresma, que en realidad es una parodia de los cantares medievales.
  • Un comentario al Ars amandi del poeta latino Ovidio.
  • Sátiras de tono y contenido goliardesco.
  • Una serie de composiciones líricas religiosas.
  • Un conjunto de diversas composiciones líricas profanas.

Originalidad

La originalidad de esta obra se debe a su innovación en aquella época, mezclando elementos que se contradicen, como son la religiosidad y el vitalismo profano, el tono serio, pero a la vez divertido y burlesco, la hacen una obra difícil de interpretar, es decir, el objetivo del autor al escribir el libro no ha quedado claro. En el prólogo ya nos dice que nos quiere prevenir contra “el amor loco, pero que si algunos no desean hacerle caso y quieren usar del loco amor, aquí hallarán algunas maneras para ello.” Lo que ha llamado la atención de este Libro es que aparece por primera vez una actitud irónica y vitalista en un obra culta.


Estilo

El autor se considera a sí mismo como el primer poeta castellano que versifica en todos los géneros existentes. En su libro se utiliza una cultura propia de los clérigos, acumula sinónimos parciales, y amplia los conceptos, unas características de la técnica del sermón.
Al final de su libro explica que cualquiera podrá añadir o corregirlo, solamente si supiera hacerlo bien, actitud abierta cotraria a la de otros escritores contemporáneos que pretendían fijar su texto.
Su obra demuestra un profundo conocimiento de las pasiones humanas y se caracteriza por un portentoso balance entre la delicadeza y la desvergüenza, logrado por medio de una inteligencia muy fina, ambigua e irónica.
Las formas métricas también son muy variadas, junto a la cuaderna vía aparecen formas típicas de la poesía popular.

Escrito por Marc Carranza

El Mester de Clerecía


Los clérigos, a partir del siglo XIII, se dieron cuenta que el pueblo ya no entendía el latín, porque este había derivado en lenguas diferenciadas del latín.  Como consecuencia de dicha derivación del latín en la sociedad, se pusieron a escribir en la lengua que hablaba y entendía el pueblo, el castellano, ya que su intención era instruir y transmitir sus conocimientos a la gente de la época.
Llamamos Mester de Clerecía a la forma de escribir y al conjunto de las obras que los clérigos crearon entre los siglos XIII y XIV.


Características del Mester de Clerecía
  • -           Utiliza un lenguaje culto y cuidado
  • -         Escritura en verso
  • -         Finalidad didáctica de sus obras
  • -         Los temas son casi siempre religiosos
  • -         Inspiración en la tradición griega y romana
  • -         Utilizan exclusivamente un tipo de estrofa: la cuaderna vía

Cuaderna vía: Estrofa de 4 versos de 14 sílabas repartidas en dos hemistiquios de siete sílabas cada uno, con rima consonante.


Poetas del Mester de Clerecía

Gonzalo de Berceo: Nació a finales del siglo XII en Berceo (La Rioja). Estudió en la universidad de Palencia y murió en 1264. Su obra más importante es: Milagros de nuestra señora, la cual está formada por 25 poemas donde cuenta los milagros de la virgen.




Juan Ruiz, Arcipreste de Hita Nació en Alcalá de Henares y vivió durante el siglo XIV. Fue  Arcipreste de un pueblo de Guadalajara llamado ‘’Hita’’. La única obra que nos ha dejado es: El Libro del buen amor, formado de un conjunto de poemas de temas muy variados. El libro del Buen Amor fue escrito en la cárcel, donde Juan Ruiz cumplía 13 años de condena. El arcipreste se vale de un lenguaje fuerte y directo. Él mismo se creía el juglar de la virgen.



Textos

El siguiente fragmento es de Gonzalo de Berceo y pertenece a la introducción de ‘’Milagros de nuestra señora’’:

Amigos y vasallos de Dios omnipotente,
si escucharme quisierais de grado atentamente
yo os querría contar un suceso excelente:
al cabo lo veréis tal, verdaderamente.

yo, el maestro Gonzalo de Berceo hoy llamado,
yendo en romería acaecí en un prado
verde, y bien sencillo, de flores bien poblado,
lugar apetecible para el hombre cansado.

Daban color soberbio las flores bien olientes,
refrescaban al par las caras y las mentes;
manaban cada canto fuentes claras corrientes,
en verano bien frías, en invierno calientes


El siguiente texto aparece el episodio: ‘’Don Melón y doña Endrina’’ de: ‘’ El libro del buen amor’’, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita:

Amigos, grande es mi pena, y puesto estoy en la honda;
a la dama voy a hablar, quiera Dios bien me responda.
Me abandonó el marinero de repente en la mar honda
y dejóme solo, aislado, sin remos, con brava onda.

¡Cuitado! ¿Podré escapar? Tengo miedo de ser muerto;
aunque miro a todas partes no consigo hallar un puerto.
La esperanza que me queda para ponerme a cubierto
reside en aquella sola que me trae penado y muerto.

He de razonar con ella y decirle mi que jura,
he de hacer que mis palabras la inclinen a la blandura;
hablándole de mis cuitas entenderá mi amargura:
a veces con chica frase se consigue gran holgura.


Escrito por Marc Calle.

Introducción


LA LITERATURA MEDIEVAL
LA NARRATIVA

La narrativa medieval está formada por dos etapas, cada una de las cuales caracterizadas por unos rasgos propios.
La primera etapa se da en el siglo XII con la narrativa oral traducida en el mester de juglaría.
La característica principal de esta narrativa es que era cantada o recitada por los juglares, que recorrían los pueblos, castillos, cortes, etc recitándolos. En cuanto a los juglares, había diversos tipos, según como recitaban las obras. Un ejemplo eran los trovadores.
La mayoría de juglares cantaban lo que se llamaba poesía épica o cantares de gesta. En la épica castellana se destaca el cantar del Mio Cid.



En el siglo XIII la narrativa oral da paso a la narrativa culta. El género principal de esta literatura es el Mester de Clerecía, iniciado por Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita. Era una narrativa producida por escritores cultos, normalmente sacerdotes, tenía una función didáctica y trataba temas populares y cultos.

Escrito por Joel Laborda